Los tipos de interés son uno de los factores que más influyen en el mercado inmobiliario.
Cuando los tipos suben, las hipotecas se encarecen, lo que reduce la capacidad de compra de muchas personas. Esto puede provocar una desaceleración en la demanda.
Por el contrario, cuando los tipos bajan, el acceso a la financiación mejora y aumenta el número de operaciones.
En 2026, el contexto financiero sigue siendo un elemento clave a tener en cuenta, especialmente para quienes están pensando en comprar vivienda.

